La Tabla Comparativa Como Estrategia Para Inferir Un Texto

La Tabla Comparativa Como Estrategia Para Deducir un Texto



Hagamos un repaso del subrayado y la línea de tiempo:

1. Subrayado


Una de las estrategias más conocidas es la del subrayado. Esta consiste en resaltar las ideas más importantes del texto, esto es, aquellas que revelan su esencia y sin las cuales no podríamos construir el sentido global del texto. Sin embargo, hay que asegurarnos de que realmente estamos seleccionando las ideas más relevantes, porque de lo contrario no estaríamos discriminando entre las ideas principales y las ideas secundarias.

En el caso de los textos narrativos, para destacar la información más importante subrayamos palabras clave u oraciones relevantes de la historia, correspondientes a:

1. Personajes y sus características más relevantes.

2. Secuencia de hechos importantes.

3. Desenlace.

2. Línea de tiempo


Una forma de organizador gráfico que nos permite reconocer los hechos más importantes es una línea de tiempo en la que aparezcan las acciones más relevantes.

A continuación, leamos otro texto.


TEXTO B


Una característica de nuestros tiempos es la fe en el mercado como mecanismo para la asignación de bienes y servicios. El motor de la libre competencia induce a la innovación, a la mejora continua y a la eficiencia en el uso de los recursos. Todo esto redunda en avances en la productividad. Con estos argumentos, el Estado redujo su participación activa en los mercados en las últimas décadas. Los resultados han sido positivos en múltiples áreas.

El fervor ha llevado a muchos a creer que cada vez más ámbitos de intercambio social pueden beneficiarse con la llegada de la libre competencia. Un ejemplo es la educación, en la que el Estado ha tenido algunos resultados desalentadores. Pero es aquí donde el entusiasmo por la libre competencia induce al error. Querer mejorar la educación desde esta perspectiva es ignorar que el servicio educativo tiene muchas particularidades. Es muy diferente de un servicio comercial típico en el que se realizan transacciones en libre competencia. Fundamentaré esta idea realizando una comparación entre el servicio educativo y un servicio típico, como el que se ofrece en un restaurante.

En primer lugar, existe una diferencia relacionada con la disponibilidad de información sobre la calidad del servicio. Los comensales pueden informarse fácilmente sobre la calidad de los restaurantes. Las características de un buen restaurante son conocidas (calidad de los ingredientes, higiene, etc.). Pero con la educación sucede algo distinto: una parte de la calidad puede observarse y medirse (aprendizajes curriculares en Lengua y Matemáticas, por ejemplo), pero otra parte, también fundamental, no es fácil de medir (como, por ejemplo, los aprendizajes referidos a las habilidades socioemocionales, valores y actitudes). Además, la información sobre la calidad educativa es mucho más compleja de interpretar para aquellos hogares menos favorecidos (personas que viven en condición de pobreza o no escolarizadas).

En segundo lugar, encontramos una diferencia en el tiempo que toma conocer los resultados del servicio. Apenas sale de un restaurante, un comensal tiene una idea bastante clara de la calidad del servicio que recibió. En educación, en cambio, los resultados del servicio se conocen mucho después de que se ha decidido optar por él. Una parte de la calidad se revela inmediatamente, pero otra (quizá la más significativa) se ve solo en el futuro. Si un colegio no hizo un buen trabajo preparando a sus estudiantes para enfrentar sus vidas universitarias o profesionales, ellas y ellos solo podrán saberlo cuando ya sea tarde. O, visto de manera positiva, el éxito de una institución educativa se refleja en el éxito que logren alcanzar sus exalumnos. Así, es fácil caer en cuenta de que las buenas inversiones educativas necesitan un horizonte de largo plazo. Esto último es difícil de compatibilizar con los horizontes de las inversiones con fines de lucro.

En tercer lugar, observamos una diferencia con relación al rol del consumidor en el resultado del servicio. El que un restaurante sea bueno o malo depende muy poco de los paladares o del esfuerzo de los comensales. La provisión del servicio educativo es muy diferente. El esfuerzo de los estudiantes –así como el de sus padres y el de sus docentes– importa mucho. Y, en esa línea, los otros consumidores también juegan un rol. Para el comensal de un restaurante estándar poco importa si el sujeto de la mesa vecina prefiere arroz o papas fritas, o si tiene ideas conservadoras o liberales. Para un comensal, ni el perfil ni las preferencias de los otros comensales son relevantes para su propia experiencia gastronómica. En la escuela, sin embargo, el resultado depende de las y los estudiantes en conjunto, pues cada uno de ellos puede cumplir un papel en el aprendizaje de sus pares.

En cuarto lugar, hay que considerar que el servicio educativo se contrata pocas veces. No hay un aprendizaje basado en repetir frecuentemente la contratación de dicho servicio. Por otro lado, en un período de diez años un comensal se ha preguntado muchas veces: “¿A qué restaurante debo ir?”. De esta manera, ha ganado experiencia como tomador de decisiones. El comensal sabe qué factores considerar y cómo sopesarlos para decidir. Esto le ha permitido aprender a elegir. En ese mismo período, un padre o una madre no ha tomado muchas decisiones sobre la elección de un colegio para su hijo o hija. La contratación del servicio educativo, debido a que es esporádica, da menos oportunidad para la repetición. Los padres y madres de familia son más propensos al error. Errores que cuestan caro.

Una consideración final es la equidad. Por una variedad de razones, las niñas y los niños de hogares pobres tienen más dificultades para el aprendizaje que aquellas y aquellos de hogares más favorecidos. Educar a los primeros es más caro y, por eso, un país debería asignar más recursos para la educación de los pobres. Sin embargo, los mercados hacen exactamente lo contrario: asignan más recursos educativos a aquellas escuelas donde hay mayor capacidad de pago.

Para que un mercado de servicios educativos funcione adecuadamente, necesitamos regular varios aspectos de nuestra realidad. Los riesgos de no hacerlo son grandes. Mientras tanto, pensar que los sistemas educativos van a mejorar con mayor participación privada es fe ciega. Sin duda, se trata de un tema que necesita mucho debate sobre la base de razonamientos sesudos, no fervorosos.

Fuente: https://evaluaciondocente.perueduca.pe/nombramiento2018/nombramientoinstrumentos/pdfs/C02-EBRI-12%20EBR%20Nivel%20Inicial.pdf



Características del texto B

Este es un texto de tipo argumentativo-comparativo, pues en él podemos reconocer que el autor nos ofrece una postura acerca de la educación.

El primer párrafo nos presenta una idea sobre las bondades de la libre competencia en distintas esferas de la vida social.

Sin embargo, desde el segundo párrafo esta idea –bastante extendida– es refutada en lo que respecta a la educación.

¿Cuál es la postura del autor?

Querer mejorar la educación desde esta perspectiva (la del libre mercado) es ignorar que el servicio educativo tiene muchas particularidades. Es muy diferente de un servicio comercial típico, en el que se realizan transacciones en libre competencia. Fundamentaré esta idea realizando una comparación entre el servicio educativo y un servicio muy común, como el que se ofrece en un restaurante.

La tesis inicial se encuentra subrayada.

Para demostrar la validez de su postura, el autor propone comparar explícitamente el servicio que ofrece un restaurante con el servicio educativo.

Se ha subrayado los criterios de comparación, que vienen a representar las ideas principales del texto.


3. Tabla comparativa


Una buena manera de comparar argumentos consiste en organizar la información en un cuadro que permita distinguir gráficamente las diferencias entre dos o más categorías o subtemas.

Una comparación siempre se diseña con base en criterios o ejes de comparación. Si bien, esta acción es un proceso complejo, es necesario partir por determinar las características de los elementos (sujeto, objeto, idea entre otros) para luego identificar semejanzas y diferencias entre ellos. Realizado este proceso será necesario identificar aspectos principales sobre los que se puede hacer la comparación entre dos o más elementos. Por ejemplo, en el texto anterior son mencionados directamente al comienzo de cada párrafo (los hemos subrayado). Ello orienta fácilmente el desarrollo de la argumentación por cinco ejes de comparación:

Ejes de comparación

Servicio de un restaurante

Servicio educativo

Calidad del servicio

Es sencillo de observar a través de la calidad de los ingredientes, de la higiene, etc.

Se puede medir los resultados de habilidades en lectura o matemática, pero no las socioemocionales o actitudinales.

Tiempo para conocer los resultados del servicio

Se conocen inmediatamente después que se recibió el servicio.

Se conocen mucho después de que terminó el servicio, cuando las y los estudiantes van a universidades u otros centros superiores.

Rol del consumidor

La calidad no depende del paladar o del esfuerzo del comensal.

La calidad depende no solo de los directores y docentes, sino también de las y los estudiantes y sus familias.

Se contrata pocas veces

Se gana experiencia y se aprende a elegir cuando se decide a qué restaurante ir.

No hay oportunidad para la repetición y existen más posibilidades de error en la decisión de las familias.


Finalmente, se apela al argumento de la equidad, que no solo tiene que ver con restaurantes. Esto es:

Equidad: los hogares pobres tienen más dificultades y es más caro educarlos; por eso, hay que asignar más recursos a la educación.

Desde una óptica de libre mercado, se haría todo lo contrario: se asignan más recursos educativos a aquellas escuelas donde hay mayor capacidad de pago.

Al aplicar cualquiera de estas estrategias, nos resultará más sencillo deducir inferencias que nos permita sacar conclusiones.

Por ejemplo, a partir de este análisis de las inferencias globales en el texto podemos concluir con algunas de estas afirmaciones:

• Un servicio educativo de calidad no puede responder a una lógica de libre mercado.

• No es lo mismo mejorar un servicio educativo que un servicio comercial como el que ofrece un restaurante.

• El servicio educativo tiene características muy particulares y distintas a las que brinda un restaurante.

Así nos resultaría sencillo identificar ideas principales, tema central o conclusión.

Ahora te toca a ti:

A continuación, realicemos la siguiente actividad:

Bárbara leyó el texto e hizo la siguiente observación:

“El autor utiliza varios ejes de comparación para contrastar el servicio que brinda una escuela con el servicio ofrecido por un restaurante”.

¿Cuál de las siguientes alternativas NO es uno de los “ejes de comparación” utilizados por el autor?

Alternativas

a. La frecuencia con la que se contrata el servicio.

b. El nivel de innovación en la prestación del servicio.

c. El tiempo que toma conocer los resultados del servicio.

Fuente: https://evaluaciondocente.perueduca.pe/nombramiento2018/nombramientoinstrumentos/pdfs/C02-EBRI-12%20EBR%20Nivel%20Inicial.pdf


¿Qué alternativa elegiste?

Retroalimentación

Si marcaste la alternativa a)

No es la respuesta correcta. Este es un eje de comparación, pues hay varias oportunidades para ensayar con el mismo restaurante u otros y tomar una decisión; en cambio, en la escuela no se reiteran esas oportunidades.

Si marcaste la alternativa b)

Es la respuesta correcta. Este no es un eje de comparación, pues el texto no indaga por el nivel de innovación.

Si marcaste la alternativa c)

No es la respuesta correcta. Este es un eje de comparación, ya que analizar la calidad del servicio de la escuela toma un tiempo prolongado, mientras que en el caso del restaurante esta evaluación es inmediata.

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